martes 29 de septiembre de 2009

PALABRAS PARA JULIA



Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.


José Agustín Goytisolo

martes 9 de septiembre de 2008

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jueves 24 de julio de 2008

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO




Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,

mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Gabriel Celaya.

martes 29 de abril de 2008

A los hombre futuros, de Poesías escritas durante el exilio


Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
Es insensata la palabra ingenua.
Una frente lisa revela insensibilidad.
El que ríe es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.

¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle
¿lo encontarán sus amigos
cuando lo necesiten?

Es cierto que aún me gano la vida
Pero, creedme. es pura casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara,
[estaría perdido).
Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.

Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia.
dar bien por mal,
no satisfacer los deseos y hasta
olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

II

Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,
cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Mi pan lo comí entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
y contemplé la naturaleza con impaciencia.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
se sentían más tranquilos, sin mí. Lo sabía.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

Escasas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente, aunque para mí
fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

III

Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.

Cambiábamos de país como de zapatos
a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos
donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.
Y, sin embargo, sabíamos
que también el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.

Bertolt Brecht

martes 15 de abril de 2008

La Cosa Mas Bella

Cómo comenzamos, yo no lo sé
La historia que no tiene fin
Ni cómo llegaste a ser la mujer
Que toda la vida pedí

Contigo hace falta pasión
Y un toque de poesía
Y sabiduría, pues yo
Trabajo con fantasías

Recuerdas el día que te canté?
Fue un súbito escalofrío
Por si no lo sabes te lo diré:
Yo nunca dejé de sentirlo

Contigo hace falta pasión
No debe fallar jamás
También maestría, pues yo
Trabajo con el corazón

Cantar al amor ya no bastará
Es poco para mí
Si quiero decirte que nunca habrá
Cosa más bella que tú
Cosa más linda que tú
Única como eres
Inmensa cuando quieres
Gracias por existir

Cómo comenzamos yo no lo sé
La historia que toca a su fin
Qué es ese misterio que no se fué
Lo llevo aquí dentro de mí

Serán los recuerdos que no
No dejan pasar la edad
Serán las palabras pues yo
Sabrás, mi trabajo es la voz

Cantar con amor ya no bastará
Es poco para mí
Si quiero decirte que nunca habrá *
Cosa más bella que tú
Cosa más linda que tú
Única como eres
Inmensa cuando quieres
Gracias por existir

Repite * Gracias por existir...
Cosa más bella que tu Gracias por existir...

Eros Ramazotti.

Dedicado a la persona que me inspira, con su determinación y su amor.

miércoles 27 de febrero de 2008




DEFENSA DE LA ALEGRÍA

a mis peques

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría


Mario Benedetti

jueves 21 de febrero de 2008

Si me llamas



Si me llamas cansado fuera del sendero, y casi sin fuerzas para continuar;
Si te veo pensando que la vida es dura, que no puedes con todo
o con ganas de desistir;
me acercaré para recordarte cómo es un comienzo, y nuevamente te desafiaré.
Me acercaré a tu alma para que vuelva el impulso de vida llevándote hacia ti mismo.
Sabrás entonces encender tu lámpara en la oscuridad aunque afuera haga frío.
Volverás a ser fuego y yo avivaré tus brasas quietas,
para que alumbren y revivan tu andar peregrino.
Volveré a susurrarte aquella primera consigna de un paso por vez.
Y te pediré que me muestres la garra que se necesita para levantarse desde lo caído.
Si te veo cansado fuera del sendero, sin ver más espacios que el de los abismos, traeré a tu memoria que también hay puentes
y que también hay alas que aún no has visto ni has usado.
Que vamos movidos por la fe y la bravura y que seremos siempre lo que hemos creído. Que somos guerreros iluminados por la vida plena,
y el Universo nos guía hacia nuestro lugar.
Te mostraré que un primer paso y que un nuevo empeño
nos llevará a encontrar la forma de no ser vencidos. Que el árbol se dobla, se agita, se estremece, se deshoja y retoña,
pero aun todo eso queda erguido.
Que el único trecho que podemos caminar es aquél que cubre nuestro pie extendido.
Si te veo cansado fuera del sendero, solitario y triste, quebrado, herido,
me sentaré a tu lado, te tomaré de las manos,
entraré por tus ojos hasta el fondo de tu corazón y te diré que se puede, que insistas,
y te haré preguntas que te lleven a recordar buenas épocas
y a conectarte con tu potencial.
Mi voz despertará, desde tus certezas, al que se quedó dormido de cansancio .
Y tal vez, si necesitas te prestaré mis brazos para incorporarte
y mostrarte lo importante de una actitud positiva y el reconocimiento de lo que si hay.
Si te veo cansado fuera del sendero, llevaré tu mirada hacia el camino.
Haré que veas tus huellas, que allá están marcadas,
de un paso tras otro por donde has venido.
Y escucharás la voz interna impulsora para un nuevo inicio.
Y abrirás otro rumbo e iniciarás un nuevo camino,
porque habrás descubierto que puedes volver a empezar las veces que haga falta
si logras conectarte con tu fuerza interna y con tu amor universal.